67.- Memorias de Don Jubilón

Domingo, 18 Octubre 2015 17:45 Publicado en Escribe Don Jubilon Visto 17832 veces
Escribo  este capítulo en un viejo dormitorio - que  también lo fue  de los tatarabuelos de nuestros hijos Escribo este capítulo en un viejo dormitorio - que también lo fue de los tatarabuelos de nuestros hijos elgong

Escribo  este capítulo en un viejo dormitorio - que  también lo fue  de los tatarabuelos de nuestros hijos  - y al ver sus fotos color sepia, pienso en ellos recordando el inicio de la novela “El Rabino” (Noah Gordon): “Cuando por primera vez  en muchos años,  Michael Kind había soñado con su abuelo,  recordó que una vez le había dicho que cuando los vivos piensan en los muertos, éstos, en el Paraíso, saben que son amados y sienten alegría”.

IV Parte: 15 años en Santiago

26: VIDA MILITAR SETENTERA

No hace mucho conté  de un negocio alambicado  (cap 24) que me benefició casi groseramente,  cuando la situación política de Chile pendía de una delgada línea roja. Tiempo de pasiones desatadas  y expectativas sobredimensionadas. Cada cual sacaba sus propias cuentas alegres y ya no había espacio para mayores diálogos.  Los negocios en general se sostenían en la especulación, pensando si alguien  pagaría mañana más de lo que me costó lo mismo comprar hoy. En el dicho negocio alambicado, participó un increíble número de personas: 1.-Mi Comandante de Sanidad dental que se adjudicó un Fiat 125 en el Estanco Automotriz y que estaba dispuesto a venderlo en ”verde” ( antes de recibirlo, “ porque no sabía ni le interesaba aprender a manejar”). 2.-Un amigo de mi vecino estaba dispuesto a comprarlo 3.- La esposa de ese amigo estaba inscrita para un Fiat 600 y dispuesta a transferírmelo a precio oficial si resultaba la maniobra. 4.- Mi vecino que me ayudaría a vender rápido  mi Fiat 600 año  67. 5.- Mi amigo Sami, que aceptó ahorrarme la transferencia y hacerla al nuevo dueño que surgiera. 6.- El Comprador de este auto, fue un ciudadano argentino que pago en dólares la mitad del valor, esperando una remesa para pagar el resto y entonces ir a la notaría. 7.- El ladrón que le robó el auto al argentino a los tres días y apareció  15 días después en una comisaría algo desmantelado,   una semana después de producido el derrocamiento de Allende. 8.- El nuevo dueño del auto robado que pagó el equivalente a la cuota pendiente,  del argentino  que abandonó de inmediato el país y nunca pagó la segunda cuota.9.- Yo  “gerente general” de la maniobra.

Revienta el alambique

Cuando después de muchos forcejeos,   encajaron por fin todas las piezas de este puzle automotriz, sucedió un hecho tan imprevisto como increíble: Mi jefe, el que se había adjudicado legalmente  el 125 y recibido la  diferencia correspondiente; cuando  había que ir a transferir el  auto al nuevo dueño,  hacía ya más de un mes que estaba muerto y en el cementerio.  Yo había  casi  cumplido  mi precaria labor de ministro de fe  - asociado  con mi vecino que hizo puente con una compraventa -  entregando el  125  ya con 8.000 Kms. Y recibido  el  600 nuevecito “de paquete”, pero  postergando también  la trasferencia, pues lo cambié por un MG a un oficial que quería un 600 y un saldo más encima..  Total había mucha tolerancia  en esos tiempos  y  se demoraría años encajar todas las cuentas del Estanco Automotriz. Y las transferencias pendientes.  Es posible que este negocio alambicado puso en mi mente la posibilidad de dejar Santiago y encaminar mis pasos a La Araucanía donde habían llegado los antepasados  suizos y alemanes..  Con el “alambique” casi reventado me declaré oficialmente “malo para los negocios”. Cosa que volvería a confirmar unos 20 años después, ya radicado en Temuco, cuando con un compadre oftalmólogo nos metimos en una  fábrica de ladrillos.

Desordenes ambientales

Mirado con cuarenta años de distancia, con la calma que no es posible  cuando el terremoto se desata,   requiriendo un reenfoque más o menos abrupto en nuestras vidas  con  nuevas parejas e hijos,   entonces no existentes. Tomadas estas distancias,  colegimos que  nuestro matrimonio se disolvió oportunamente.  Volviendo la vista atrás  hasta podríamos decir que los desordenes ambientales  que estaban destruyendo el país, también se metieron en nuestra casa. Parecíamos una parejita feliz y hasta nosotros nos creíamos ese cuento, pero sólo era necesario que se produjeran las oportunidades,  para fallar  mutuamente. Por mi lado traspasando  la línea roja tentado por esos días jueves,   en que ella hacía turno en un hospital. Entonces yo ese mismo día me quedaba  jaraneando con los oficiales solteros en Cerrillos.  Funcionó una y  varias veces, hasta ese día que volví a casa a la hora del desayuno y ella estaba en cama pues no sintiéndose bien,  no hizo el turno. Calibro esa ocasión como  el día en que   perdí su confianza. Siendo muy inteligente,  se convenció que lo nuestro estaba roto. Y se rompió más aún cuando apareció en nuestra casa un primer pololo que  ella había tenido en la adolescencia  y que ahora  viviendo en Alemania. Apareció justo por Santiago ejerciendo como fotógrafo  en  los días del Golpe Militar. Coincidió con el deber de  cumplir muchos turnos de acuartelamiento, ocasión que aprovecharon los pololos para reeditar con furia su romance juvenil. Y las cosas tomaron tal velocidad, que al poco tiempo  ella ,  un día ,sencillamente desapareció de nuestra casa. Yo me preocupé muchísimo, incluso pensando en alguna desgracia.  Luego se aclaró más esta situación rara,   a partir de una escueta nota: “Lo nuestro estaba roto, me voy a Alemania  con una beca”.  Todavía no era  medianoche ese día,  cuando ya con un “sobrino” - pariente cercano de mi esposa -  dilucidamos el misterio. Ya iba en vuelo a Europa, y entre los pasajeros figuraba el pololo de juventud  que ambos conocíamos. Fue un golpe durísimo para toda la familia.

Las culpas que pesan

Uno de los amigos que conocí en Las Condes y con quien nos acercamos mucho, fue gran apoyo. El me daba lástima pues siendo joven tenía que inyectarse diariamente por una diabetes violenta. Se había casado recién con una azafata que había conocido en un  avión y al parecer  no estaba resultado mucho su matrimonio Y ahora le daba lástima yo. El  se esmeraba haciendo planes con nuestras esposas,  según me confesaba, para que la suya  aprendiera a  ser una pareja ideal  que veía en nosotros. Un chiste cruel, pero fue tremendamente solidario cuando me quedé sólo y quise volar cuanto antes de Las Condes. Ahora ya no cabía  dudas que estábamos viviendo  fuera de nuestra naturaleza  no propia sino ajena.   El dicho amigo  que era hombre de muchos recursos, me facilitó un departamento en el centro, donde rápidamente nos atrincheramos con el “sobrino”, que estudiaba en la Universidad próximo a recibirse de Ingeniero Comercial. Fue de gran ayuda no estar sólo en esta fulminante  soltería, siempre  triste cuando una persona es  abandonada por su esposa. Y sin  la entereza para comentarle que podría  merecerme  con creces  ese trato. Opté por victimizarme.

Pensando estupideces

Todos nuestros familiares estaban atónitos con las noticias que corrían de boca en boca. Entonces me vino el bajón y una idea fija: debía viajar a Alemania,  para asegurarme que mi amiga  no se hubiera metido en un lío tremendo, cuando quemó naves y  decidió irse con su ex pololo. Todos me decían que no hiciera tal, pues  era probable que mi proyecto fuera una terrible equivocación. Mi sobrino, mis hermanos y mi padre, trataban de calmarme. Y yo recordaba que el ex pololo era un aventurero  con bastante malos antecedentes ocupacionales.  A regañadientes acepté esperar más  noticias  antes de viajar. Las primeras me las trajo personalmente mi amigo Sami que justamente fue de vacaciones a Europa y se contactó con ellos.  Su opinión fue terminante.  ¿Acaso quieres  embarrarles su luna de miel? -  Olvídate amigo.  Preocúpate de tu propia felicidad, porque ellos la están gozando a concho.  Unos meses más tarde  llegó la  noticia que esperaban  una hija. Y  ahí, me di cuenta de lo torpe que habría sido  eso de ir a pedir disculpas,  por no haberla amado más. Lo que nunca imaginé fue que que pronto casi con demasiada prontitud,  estaba dispuesto a casarme de nuevo..

Próximo capítulo: 68/27:  Nadie sabe para quien trabaja

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