“Compendios Milagrosos"

Domingo, 12 Noviembre 2017 16:01 Publicado en Opinión Visto 771 veces
De compendios y legados... De compendios y legados... elgong

“No cabe duda que los compendios sacan de apuro a los más flojos, o cuando ya no hay tiempo  para obrar…”.- Por, Benjamín Vogel Mast ( Don Jubilón).

No me  extraña que el candidato-periodista opte por un "compendio de programa" cuando calcula que no está el horno para cocer uno completo de su gobierno. Lo  deja ofrecido para la segunda vuelta. Si fuera mi candidato le otorgaría un bono por creer en los milagros. Acredito que la fe mueve montañas, y por lo mismo narraré una historia relacionada con el puntilloso tema de los compendios. (Del lat. compendium, breve y sumaria exposición, oral o escrita, de lo más sustancial de una materia ya expuesta latamente). Sería como un breviario, con respecto a La Biblia. No cabe duda que los compendios sacan de apuro a los más flojos, o cuando ya no hay tiempo  para obrar.

 

Yo asocio la palabra compendio con las Clases de Anatomía Humana que tuve en el primer año de Odontología en 1965. A poco andar supe que éramos más de un centenar de alumnos y casi un tercio correspondía a repitentes  que habían iniciado estudios el año anterior. Luego me enteré que el Prof. Weinstein en realidad cumplía una misión, pues las capacidades de los laboratorios de segundo año, no admitían la promoción completa de los novatos. Entonces había que estudiar mucho Anatomía Humana, cuyo texto completo  cabía sólo en cuatro tomos gordos de los franceses Testut y Latarjet. Contenía preciosas ilustraciones, pero preparar allí las pruebas orales era un suicidio. Por lo menos había que familiarizarse con el Compendio, muy barato comparado con los cuatro ladrillos  oficiales requeridos  para aprobar Anatomía

Ocurría que   los tradicionales fracasos mundiales en Anatomía Humana, habían aconsejado la edición de este Compendio, sin ilustraciones y con  resúmenes de los textos. Allí encontré mi salvación en la cuarta prueba oral de grupo. Éramos doce alumnos por mesa y las preguntas circulaban hasta que alguien respondía correctamente. Entonces entraba otra pregunta seleccionada por los profesores ayudantes. En esas mismas mesas trabajábamos sobre cadáveres, que un grupo de palomillas de mi curso, acomodó  en posiciones impropias; sin temer  que ese pecado podría condenarlos a  repetir.

La noche previa al examen  tampoco había  tiempo para darle una vuelta al compendio del T. L.   Uno de los compañeros contó que se encomendó al Altísimo y cerrando los ojos eligió abrirlo al azar en una página, que resultó ser la compleja nervadura del oído humano. Entonces  copió  el texto que reducía la materia a la identificación de los nervios que hacían posible milagro de no ser sordo. Al día siguiente  corrió esa pregunta y el tercer milagro fue que llegó incontestada a su lugar. Respondió con algunos errores perdonables, pero el profesor elevó su  vanidad  diciendo: "Se nota cuando alguien estudia de verdad".  Por eso, aunque sea a título referencial  y a más de medio siglo después de esta anécdota, le concedo hoy al candidato- periodista, su ciega fe en los compendios (pero no votaré por él). La tragedia de la NM en estos cuatro años  ha sido la ciega porfía en su "legado", desoyendo este dicho popular: -"NO CONTIENE, GRANDE EN CHICO".

 

He dicho.

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