Isabel Allende: "Hay bastantes componentes de sedición "

Sábado, 19 Septiembre 2015 12:53 Publicado en Política Visto 2308 veces
La presidenta del PS, Isabel Allende: el momento gubernativo y presidencial La presidenta del PS, Isabel Allende: el momento gubernativo y presidencial elgong

Timonel del PS acusa ofensiva opositora para "desestabilizar" la figura presidencial de Michelle Bachelet, crítica que también endosa al "fuego amigo" del oficialismo.

Por Emmanuel Ganora B./LA TERCERA

El pasado martes, los presidentes de la Nueva Mayoría se reunieron con Michelle Bachelet para revisar la agenda política del oficialismo. El encuentro, que fue pedido por los propios dirigentes, también tenía un trasfondo mayor; dar una imagen de respaldo a la Presidenta, en medio de alicaídos índices de popularidad y trascendidos sobre su estado de salud, acompañados de versiones de renuncias anticipadas a su mandato. 

Quien resumiera la compleja coyuntura oficialista fue la presidenta del Partido Socialista, Isabel Allende. Tras el encuentro, Allende acusó una “campaña desestabilizadora” contra la Mandataria, diagnóstico que profundiza en esta entrevista.

Senadora, ¿cómo fue que la Presidenta llegó a un 22 por ciento de apoyo, según la última encuesta CEP?

Desgraciadamente hubo una conjunción de cosas. Entre las más delicadas, estalló el caso Caval, que erosionó de manera personal la credibilidad de la Presidenta. Es muy dramático, porque en realidad nadie duda de la probidad de la Presidenta, pero es un tema que le toca muy de cerca, por su hijo y por su nuera. Y es en algo que los socialistas no podemos estar de acuerdo; dinero fácil a partir de la especulación con los terrenos. Entonces vino toda esta ola,  legítima pero dura, de cuestionamientos. 

En todo caso, la misma Nueva Mayoría ha reconocido problemas de gestión en el gobierno. 

Sí, Salud es el mejor ejemplo. Todavía nos faltan los especialistas y las listas de espera siguen, porque la persona que se va a atender se siente frustrada, de atenderse en un edificio bonito, pero que no tiene especialistas. En las regiones es dramático. En Atacama tenemos un cardiólogo para toda la región. Eso no resiste. 

En el oficialismo aducen “problemas de comunicación”. ¿Cómo comunicar bien si hay un problema de fondo, como es la gestión pública?

Las dos cosas van de la mano, pero también es cierto que hay una gran dificultad para comunicar. No tenemos ningún medio afín y también son temas complejos que requieren de un proceso. Si uno se sienta a explicarle a una persona, probablemente después de varias horas va a entender mejor en  qué consistió esa reforma educacional o cualquiera de sus proyectos. Es un tema complejo, no es de fácil comunicación. Y muchas de estas reformas no tienen resultados inmediatos. 

La derecha ha insistido en advertir una falta de liderazgo presidencial. ¿Cómo se hace cargo de esa crítica?

Hay que distinguir dos cosas. La derecha tiene que hacer su rol opositor, aunque es una derecha bastante golpeada en el suelo. Uno ve las consecuencias de Penta y ha sido muy fuerte. Y por otro lado, ha venido esta ofensiva directa contra la Presidenta, de distintas formas. He señalado que el fuego amigo es  el más doloroso. Cuando he leído declaraciones como las de los ex ministros Edmundo Perez Yoma o Carlos Figueroa, de verdad que creo que el fuego amigo es el que hace más daño. No me agrada que ataquen la figura de la Presidenta en términos personales. Uno tiene que ser súper respetuoso de la institucionalidad presidencial. La derecha cumple su rol, pero algunos... salió el otro día el diputado José Antonio Kast (UDI), que ha dicho que quiere ser figura presidencial, pero no es aceptable. 

Él ha señalado que la renuncia de la Presidenta es una alternativa real.

¿Qué diablos se ha imaginado? ¿Por qué cree que tiene derecho? Ese tipo de opiniones creo que no corresponde, traspasa los límites.

¿El “fuego amigo” es prueba de que la Nueva Mayoría es sólo un “acuerdo electoral”, como dicen sectores de la DC?

Somos una coalición muy amplia, nunca habíamos tenido una desde la DC al PC y lo que tenemos que hacer es ser más generosos en entender que somos diversos. El fuego amigo me ha dolido porque creo que hay palabras completamente demás, que no tienen sentido. Cuando se dice que la Presidenta no tiene capacidad de conducción, eso no ha ayuda en nada, todo lo contrario. Siento que nos ha faltado el ethos del nosotros, de estar juntos por convicción, por unidad y propósito; predominan los proyectos personales. 

La oposición acusa que la Presidenta  se victimiza.

Al revés. Creo que la Presidenta ha tenido un tremendo sentido de resiliencia, porque lo de Caval fue algo muy personal y doloroso. Pero sí creo que hay algo de machismo, porque no sé si habrían dicho tan fácilmente lo mismo, si hubiera sido un Presidente  quien hubiese vivido el mismo proceso; un hijo involucrado en una situación éticamente reprochable. No sé si dirían eso de la inestabilidad emocional.

¿Que existan versiones sobre la salud de la Presidenta es prueba de machismo?

No sé de dónde salen, pero lo encuentro súper negativo. Por eso hay que cuidar los límites. Es negativo como país que cada vez corramos el cerco y entremos en temas personales y decimos que la Presidenta está deprimida. Claramente hay una intencionalidad, corroyendo la imagen de autoridad de una Presidenta y algunos le quieren poner fecha; que renuncie el 11 de marzo. Andan diciendo que si es antes del 11 de marzo, entonces puede decidir el Congreso Pleno. Si es después, hay que llamar a elecciones. Me parece francamente grotesco. 

Angela Jeria, madre de la Presidenta, decía que las críticas a Bachelet “le recordaban los últimos tiempos de Allende”. ¿Coincide?

No, tenemos un ambiente muy crispado, pero es así porque la ciudadanía siente que la clase política ha faltado a la probidad y a la ética. Es distinto al ambiente de polarización que vivimos antes, que tenía otras características. Es cierto que tenemos ciertas declaraciones y uno que otro liderazgo presidencial bastante altisonante y con palabras exageradas, pero el ambiente es distinto. Y nosotros somos una coalición amplia que va desde la DC al PC, a diferencia de la UP donde teníamos a la sociedad muy polarizada. Pero entiendo a los que hemos hemos vivido lo ingrato que es cuando uno recuerda cómo las palabras generan hechos. Esta campaña persistente lo que genera es miedo. 

Pero al igual que a su padre, el Presidente Salvador Allende, a la Mandataria le imputan críticas personales y  hay voces que plantean escenarios de renuncias anticipadas. En esa época se hablaba de  actitudes sediciosas contra el gobierno. ¿Cómo lo ve hoy?.

Hay bastantes componentes de sedición contra la Presidenta, pero es una sedición que no va a llegar muy lejos. La gente ya se está empezando a molestar con algunos adjetivos y calificaciones. Yo haría un llamado: hay que ser más constructivos como país. Destruir no cuesta nada, construir cuesta mucho. Nos costó mucho construir esta democracia, recuperarla desde una dictadura brutal.  Y destruir esto es criminal, porque es más allá de quien esté en el gobierno hoy, mañana o pasado. Fue lo que le dijimos a la directiva de la Sofofa. 

¿Podría referirse a ese encuentro con senadores PS?

Les dijimos que no tenían derecho a usufructuar del plan laboral,que les dio toda la fuerza del mundo. Entendemos que se opusieran a la reforma laboral, pero que cuidaran el lenguaje. Les dije que nosotros sí habíamos cuidado el lenguaje, porque no hemos dicho que todos ellos son los que algunos  sí han sido. No todos se han coludido para engañar, no todos hicieron repactaciones individuales, no todos corrompieron a funcionarios de Impuestos Internos e hicieron cohecho. Les dijimos que con ese discurso estridente querían polarizar, asustar y hacer amenazas. 

¿La salud de los Presidentes debe ser información pública?

No es nuestra cultura, pero no veo ninguna razón. Entendería si me dijeran que la Presidenta sufre de un cáncer y que está en un proceso privado de tratamiento, ahí podría entender que es un tema nacional. Pero por favor, aquí hay una Presidenta que no tiene estas condiciones. Esto tiene consecuencias, hay que cuidar la institución presidencial.

Según las últimas encuestas, los índices de cercanía y confianza hacia la Presidenta Bachelet, antaño sus mayores fortalezas, han venido mostrando un sostenido deterioro. ¿Usted cree que esos números son reversibles?

Creo que sí. La gente tiene que entender que ella no es lo mismo, aunque sea algo tan cercano como un hijo y una nuera. Es perfectamente reversible. Tiene que ver con eso. Hay una crispación generalizada de la cual nadie se salva mucho. Hay figuras con tremendos rechazos, de más del 50 por ciento. Si entre todos no nos extralimitamos, si tratamos de no desestabilizar la figura presidencial, realmente vamos a ayudar al país. Y en un marco de crecimiento lento, con mayor razón tenemos que cuidarnos.

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