Intentan desestabilizar al gobierno, argumentan: ¿Oposición o sedición?

Sábado, 26 Septiembre 2015 15:08 Publicado en Política Visto 2050 veces
José Antonio Kast, se le apunta desde el oficialismo como precursor de una supuesta estrategia desestabilizadora del Gobierno. José Antonio Kast, se le apunta desde el oficialismo como precursor de una supuesta estrategia desestabilizadora del Gobierno. elgong

El tema se tomó la agenda periodística sabatina, dejando ver la suerte de polarización de enfoques de la prensa nacional, con acentos en lo político e ideológico en sus respectivas respetables líneas editoriales. El Gong permite observar este evidente paralelismo comunicacional. Si La Tercera tiene su visión respecto a este escenario (ver nota aparte), Cambio 21 también, naturalmente distinta. Dice este último medio digital: La objetada operación de compraventa de terrenos en Machalí, que involucró a la nuera y al hijo de la Presidenta, permitió a empresarios y políticos opositores implementar una estrategia de desestabilización del Ejecutivo que pretende impedir la puesta en marcha de las reformas y el término de las desigualdades sociales.

Por Mario López M./Cambio21

Personeros de la propia derecha como el senador Manuel José Ossandón han sido claros en manifestar que la condición de probidad de Bachelet no está en cuestión, sin embargo los ataques de aquel sector y desde el empresariado se han intensificado. El objetivo, materializado hoy en Bachelet, pareciera ser en realidad un ataque soterrado a las reformas.

La situación creada por el impropio caso Caval, sumado al descrédito de las instituciones y ello acompañado por los casos de corrupción, han desmovilizado aparentemente al gobierno sacándolo del foco de cumplimiento de su programa, dando pie a situaciones de un aprovechamiento casi sedicioso de la situación.  Sin embargo este  hecho privado, por sí solo, no puede comprometer el objetivo y la misión de este Gobierno, cual es enfrentar la desigualdad y cumplir todos y cada uno de los compromisos asumidos ante el país.

La derecha se aprovecha

El caso Caval dio un respiro a la derecha que salió buscar el empate ético con La Moneda. Erradas actuaciones desde el Ministerio del Interior de la época que buscó bajarle el perfil al tema o al menos no lo evaluó debidamente, sumaron ínfulas a sectores que vieron la oportunidad no solo de deshacerse de la viga en su propio ojo, sino que de imputar como grave la paja en el ojo de La Moneda y en particular de la Presidenta.

Al desatarse la tormenta, los depredadores de siempre, los que se aprovechan de la desgracia ajena, los saqueadores, buscaron réditos. Ahora, trasladado el problema de la derecha al gobierno y en particular en la Presidenta, se daba la oportunidad perfecta para desestabilizar de paso la posibilidad de llevar a cabo las reformas estructurales que por primera vez y en serio se buscó generar.

Errores propios y peleas bizantinas sumadas a una calculada campaña de descrédito, generaron una baja notable en encuestas que llevó incluso al diputado UDI José Antonio Kast a declarar que la “renuncia de Bachelet era una alternativa real”. Un paro de un grupo de empresarios del transporte, no más de trece camiones, alentó un clima de desestabilización ajeno a la realidad del país.

Lo más cercano a la sedición

Al respecto el presidente de la Democracia Cristiana, senador Jorge Pizarro, señaló que Kast  “no se da cuenta de lo que dice. Puede ser sedicioso", calificó. No fue el único que salió a responder al diputado gremialista. El diputado PS Osvaldo Andrade, acusó que detrás de los dichos del diputado UDI “hay un plan para desestabilizar y criticar al Gobierno, con el fin de debilitar el proceso de reformas”, asegurando que “José Antonio Kast es de la gente que está en la lógica sediciosa”. Igual opinión entregó el senador PPD Jaime Quintana quien denunció que dichos de Kast “están al borde de la legalidad”.

La presidenta del Partido Socialista salió al paso de rumores mal intencionados, denunciando que “Hay bastantes componentes de sedición contra la Presidenta, pero es una sedición que no va a llegar muy lejos. La gente ya se está empezando a molestar con algunos adjetivos y calificaciones”, manifestó. Y fue más allá:  “Destruir no cuesta nada, construir cuesta mucho. Nos costó mucho construir esta democracia, recuperarla desde una dictadura brutal.  Y destruir esto es criminal, porque es más allá de quien esté en el gobierno hoy, mañana o pasado”.

El senador Alejandro Navarro (MAS) acusó directamente a la derecha y a los medios a su servicio de sedición: “tal como dice el abogado Jorge Navarrete (…) esto es franca y directa sedición, y no nos podemos quedar de brazos cruzados. Los rumores son una estrategia política obscena pero real hoy en Chile contra Bachelet, seguir ignorándolo es responder con la ingenuidad de un niño a la maldad de un pervertido”.

Los medios al servicio de tentativa

La prensa adicta a la derecha, la misma que otrora alabara al entonces dictador y que incluso se prestara para amparar crímenes, hoy se sumó a una campaña de descrédito llegando incluso a sugerir que la salud de la Primera Mandataria y que razones aún de más baja estofa, la harían abdicar del cargo. El Mercurio y La Tercera junto a la televisión, definieron una estudiada pauta destinada a minimizar los actos positivos de gobierno y a maximizar cualquier error o incluso a crearlo, si era necesario.

Medios generalmente independientes cayeron o se prestaron para el juego con publicaciones injuriosas y malintencionadas, como el caso del medio electrónico El Mostrador, que dio cabida a una columna que deslizó una infamia en contra de la Presidenta escudándola en supuestos rumores. Y a reglón seguido, en vez de disculparse por el descriterio, mediante un editorial no solo no se excusó sino que además justificó lo injustificable.

El senador Navarro señaló que no estamos frente a la libertad de prensa tras las infamias. “La libertad de expresión hay que defenderla siempre, y la mejor manera de hacer que esta se fortalezca, es cuando las verdades presentadas como mentiras se combaten al costo que sea”, indicó. El país se ha enterado mediante recientes reportajes, cómo durante la dictadura se creaban escenas falsas para justificar actos deleznables. Hoy la escalada de rumores en contra de la Primera Mandataria recuerda ese actuar cómplice de los mismos que apoyaban a la dictadura.

Los mismos de ayer

Aun cuando los tiempos han cambiado y resulta imposible asimilar la experiencia de los años 70 en nuestros días, los mismos sectores ayer conspiraron en contra de Salvador Allende hoy nuevamente se empeñan en buscar desacreditar a la Presidenta Bachelet y a su gobierno. La derecha golpista, los empresarios que ven amenazadas sus prebendas y privilegios y la totalidad de sus medios de comunicación de masas, buscan el camino fácil e irresponsable de la desestabilización institucional.

Empresarios sin pudor alguno atacan de manera destemplada desde los púlpitos de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) o desde la Confederación Nacional de la Producción y el Comercio (CPC) llegando incluso a proferir agoreros desastres  económicos y sociales de llegar a implementarse las reformas que les tocan sus privilegios obtenidos en dictadura. Para el presidente de SOFOFA Hermann Von Mühlenbrock, "La esperanza es lo último que se pierde. (…) Vamos a seguir conversando con quien sea necesario para explicar que esa es una mala reforma". Habría que saber a quién se refiere con hablar “con quien sea necesario”.

La derecha política por su parte, fuertemente vapuleada por el descubrimiento de las platas truchas con que traicionó la democracia, se siente amenazada además por el término del binominal. Ambas circunstancias dejarán al descubierto su real peso electoral sin la compra de escaños y con una representación proporcional a sus votos, no como sucedía hasta ahora en que un tercio pesaba los que los otros dos.

Cuidado con las zancadillas

Es cierto que no todo se ha hecho bien o de manera pulcra. Ministros y hasta la propia Presidenta han sido claros en reconocer que se aspiró a más de lo que quizás se podía lograr en tan poco tiempo. También es cierto que estamos en democracia y no en un regimiento, donde la posibilidad de disentir al interior de las fuerzas de gobierno es posible e incluso necesario para enmendar rumbos que pudieran extraviarse.

Pero una cosa muy distinta es el desorden y la “guerra de guerrillas” entre los aliados. Ello debilita a la Presidenta y al fin perseguido que no es otro que equilibrar la cancha social en beneficio de los más desposeídos, de la clase media y del país en general. Las luchas intestinas dan pábulo a una derecha llevada a su más mínima expresión a envalentonarse y generar una intentona sediciosa de incalculables consecuencias.

El descrédito en que se encuentra la clase política tampoco ayuda a la búsqueda de la estabilidad país, requisito en estos tiempos de necesarios cambios. Las huestes que apoyan al gobierno, deben ser capaces de poner el énfasis en retomar las banderas que llevaron al pueblo a sumarse con la frente en alto en pos de la libertad, la justicia y la igualdad y dejar de lado diferencias, por legítimas que parezcan. El gobierno debe apoyarse en quienes son el sustento necesario en una democracia, los partidos políticos, pero sobre todo  en la gente y sus fuerzas vivas. Un pueblo desmovilizado no logra cambios.

La fuerza de Bachelet

Muchos pensaron que las críticas malintencionadas, los rumores maliciosos y las groseras descalificaciones mellarían la fuerza de la Presidenta. Sin embargo el reciente terremoto que azoló a nuestro país nos mostró a una Bachelet nuevamente cercana, al lado de la gente y sobre todo de los que más se han visto perjudicados. También nos mostró el cariño del pueblo hacia la Primera Mandataria.

Resulta patético que desde el extranjero se reconozca la valía del país y la conducción del gobierno y de la propia Presidenta en el manejo de la crisis que atravesó el norte central de Chile y que desde la derecha se haya guardado silencio absoluto sobre el tema.

Es más, los medios de comunicación masivos, sobre todo la televisión, restan importancia a la labor presidencial en terreno. ¿Dónde están los camioneros que se levantaron contra la autoridad ofreciendo su apoyo solidario en el retiro de escombros o los empresarios ofreciendo ayuda, de esa millonaria que entregaron a los partidos de derecha?

Tal como sucede frente al terremoto que mostró a una Bachelet y su gobierno empoderados en atender las necesidades de la población, en terreno y que los medios de derecha callan,  es lo que debiera acontecer en los otros planos pendientes, como la educación, salud, previsión y otras demandas sociales. El ver a la Primera Mandataria a la cabeza de lo que realmente importa, es el camino para recuperar la confianza y credibilidad que impulsen los tan anhelados cambios que emparejen la cancha social.

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