PALABRA DE GURÚ: BOLSA DE GATOS

Sábado, 05 Agosto 2017 14:43 Publicado en Opinión 2 Visto 2627 veces
Los felinos no se ven, sino sólo  cototos, uñas y maullidos... Los felinos no se ven, sino sólo cototos, uñas y maullidos...

PALABRA DE GURÚ: BOLSA DE GATOS. Por, Benjamín Vogel Mast (Don jubilón). "Otras bolsas  gatunas republicanas han traído el beneficio de encontrar nuevos cauces y liberar  porfías..."

Esta triste  prisión gatuna que alguna vez alguien intentó en la práctica , para deshacerse de gatos hambrientos , gritones o simplemente víctimas  del cucho-ideologismo , y , con más apego por los propios maullidos , que por el interés común.  En fin,  cuando una trifulca política se pasa de la raya,  aplicará siempre la  oportuna caricatura  de una bolsa con  gatos.  Los felinos no se ven, sino sólo  cototos, uñas y maullidos. Hoy Jimmy Scott agrega dos cuchos que miran una gigantesca  bolsa revuelta,  y comentan: "en realidad los gatos no debiéramos meternos en política". Los actores de estos embolsamientos, generalmente son felinos de un mismo bloque;  y como ninguno afloja, suelen terminar en definitivas divisiones partidarias. Recordamos por ejemplo  el enfrentamiento de Jaime Guzmán con Sergio Onofre Jarpa en la Derecha; cuando cruje hoy la Democracia Cristiana,  cuyas  patas se derriten más rápido cuanto más se allegan a las calenturas  de la izquierda dura. Otras bolsas  gatunas republicanas han traído el beneficio de encontrar nuevos cauces y liberar  porfías.  Incluye  tolerar al adversario y  ojalá  no responderle  a chuchadas, o,  en el peor de los casos, no sacudir a su propia "Injusta" (mujer en jerga de "El Gong.cl").

La caricatura de una bolsa de gatos me lleva a un gato embolsado que sacrificamos, para cumplirle al profesor de biología en mi primer año de estudios en la Escuela Normal de Chillán.  El " Pato" Jarpa, se aprovechaba de nuestra condición de inocentes "carneros" y nos daba a elegir la tarea de embalsamar tres pájaros y preparar un esqueleto de mamífero. Yo habría quedado repitiendo, de no haber tenido fuertes apoyos. Mi  gran amigo de  Yungay - Neyib  Farrán - puso a disposición un gato viejo que habría  gastado ya seis de sus siete vidas. Yo puse la bolsa y la pileta para ahogarlo, allí mismo donde se ahogó mi hermanito menor de dos años. Esto hizo que temblara mi mano y Neyib resueltamente tiró la bolsa con el gato adentro, haciéndose cargo de los siete años de mala suerte que adjudica esa impía gestión de matarlo. 

 

Luego,  como yo necesitaba sólo los huesos del gato, la Tía Luisa lo coció como un pollo en una cacerola con lejía; siguiendo el consejo del Tío Óscar, que era un mecánico práctico y multifacético. Retirar la piel y la  la carne a tantos huesos fue una tarea paciente y nauseabunda, hasta que desaparecieron los nervios y cartílagos. Entonces este Tío imbatible ya tenía los alambres precisos para enhebrar las vértebras con el resto de la osamenta, y la base para sostener mínimamente el esqueleto, ya listo para decorar el osario del  tirano Pato Jarpa. Mi amigo Neyib Farrán sobrellevó sin  mayores penas los siete años de mala suerte en los estudios, que nunca fueron malos para mi. Ni para él, pues hoy es uno de los ricos del pueblo.  Y los tres pájaros  embalsamados de estas tareas biológicas,  darán tema a otra columna politiquera, pues confesaré ciertas mentirillas;  que me inhabilitarían en el futuro para ser Diputado, Senador o Presidente.

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