Tecnología automotriz: Cómo han cambiado la industria de los autos

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A lo largo de la historia, la industria automovilística siempre ha sido una de las industrias más receptivas a las tecnologías emergentes. Desde que Henry Ford abrió las puertas de Ford a principios del siglo XX, la tecnología automotriz ha redefinido la forma en que se fabrican, operan y mantienen los coches.

Sin embargo, el crecimiento de las tecnologías autónomas y las computadoras en curso han comenzado simultáneamente a aumentar la interactividad del usuario, mientras que disminuye la necesidad de tomar el control directo de la «conducción».

El desarrollo de tecnologías autónomas redefinirá la experiencia de conducción, a medida que el usuario comience a traspasar el control a un sistema de navegación a bordo. Una cosa es segura: los coches del futuro serán autónomos e interactivos, y ambas tendencias están estrechamente entrelazadas entre sí.

El crecimiento de la tecnología autónoma

El mayor cambio que ya se ha producido en la industria automotriz como resultado de la tecnología es el de la autonomía. Los fabricantes están en el proceso de desarrollar coches autoconductores a mayor escala.

La mayoría de los coches modernos tienen sistemas autónomos como el Freno de Emergencia Autónomo (AEB). Los sistemas AEB utilizan radares, cámaras y tecnología lidar para evaluar la carretera y calcular las posibles colisiones. Estos sistemas generalmente informan al conductor que es necesario tomar medidas para evitar una futura colisión, y luego si no se toma ninguna medida, el AEB frenará en nombre del conductor.

Otro sistema autónomo que ha aparecido recientemente en el Google Car, es un software de interpretación para usuarios de carretera que ha sido programado para interpretar el comportamiento común en la carretera de otros conductores. Los descriptores de forma y movimiento permiten a la unidad central de procesamiento de los coches tomar decisiones inteligentes en respuesta a los movimientos de otros usuarios de la carretera.

Control de crucero adaptativo

El sistema es lo suficientemente sofisticado como para poder determinar si los usuarios de las carreteras circundantes son automóviles, bicicletas o motocicletas en función de su velocidad y sus pautas de movimiento. Los sensores láser han permitido que la tecnología autónoma desarrolle una comprensión del movimiento de los vehículos a su alrededor.

El control de crucero adaptable de Audi es un ejemplo de un sistema con una función incorporada de parada y marcha. Se necesita la colaboración de 30 unidades de control para analizar el entorno del vehículo. El control de crucero de Audi regula la velocidad de acuerdo con la distancia entre el coche del conductor y el vehículo que va delante, desde 0 a 155 mph.

Dos sensores de radar en la parte delantera del vehículo permiten al sistema juzgar la distancia y los usuarios pueden personalizar la velocidad a la que el sistema acelera. El sistema es bastante limitado en cuanto a la desaceleración. Estos sistemas de control de crucero son capaces de apoyar proactivamente a los conductores, pero no son completamente autónomos.

En el mercado actual, el BMW Serie 7 tiene la capacidad de estacionarse sin la intervención del propietario. Asimismo, en 2015 Google comenzó a probar coches autoconductores con tecnología de teledetección, en los que se montaba un láser en el techo para generar un mapa en 3D de los alrededores para navegar automáticamente.

La creciente prominencia de los sistemas de control de crucero y los sistemas de auto-aparcamiento en el BMW Serie 7 indican que los sistemas totalmente autónomos van a ser la siguiente fase natural en la revolución de la tecnología del automóvil.

Mayor interactividad del usuario

A medida que las computadoras se han vuelto más centrales en la producción masiva de automóviles, la capacidad de interactuar con el usuario ha aumentado enormemente. Hoy en día, cada automóvil producido tiene algún tipo de ordenador de a bordo que controla una amplia gama de funciones.

Muchas computadoras de a bordo permiten al usuario controlar el GPS, el control de crucero y la temperatura del vehículo e incluso las emisiones de gases de escape. Estos sistemas de a bordo han aumentado el nivel de interactividad del usuario disponible para los conductores de todo el mundo.

Hoy en día, los conductores pueden introducir un destino en su GPS de a bordo y ejecutar diagnósticos de a bordo para identificar cualquier problema con los subsistemas del vehículo. La interactividad del usuario se caracteriza por la forma en que se diseñan y utilizan nuestros vehículos.

Tras la revolución de los teléfonos inteligentes, la industria automovilística introdujo los tableros inteligentes, y los automóviles utilizan tabletas a bordo que permiten a los usuarios leer sus mensajes telefónicos y reproducir música a través del estéreo con una sola interfaz.

Tecnologías de coches inteligentes

Tecnologías como Apple CarPlay y Google Android Auto permiten a los usuarios disfrutar de la funcionalidad de un teléfono sin tener que cogerlo. En la práctica, esto significa que la gente pasará mucho menos tiempo mirando sus teléfonos ya que podrán interactuar con una interfaz de usuario más grande.

A pesar de esto, interactuar con un ordenador de a bordo sigue siendo una distracción en el camino a seguir. ¿O no? Como parte del énfasis en la interactividad del usuario, estamos viendo a los fabricantes implementando características como el control por gestos, una tecnología que permite a los usuarios tomar el control de sus radios mediante el uso de gestos con la mano.

En el BMW Serie 7, un pequeño sensor en el panel de control del techo monitorea el área frente a la pantalla para leer sus gestos. Con el control de gestos de la Serie 7, puedes cambiar el volumen con un movimiento circular y responder o rechazar llamadas telefónicas pasando el dedo a la izquierda o a la derecha. Los usuarios también tienen la oportunidad de crear sus propias configuraciones personalizadas si es necesario.

La autonomía y la interactividad definen el futuro

Si el aumento de la interactividad del usuario y de las características autónomas ha revelado algo, es que la industria automovilística sigue comprometida con la visión del automóvil autoconductor. A medida que los sistemas autónomos tomen el control, los consumidores esperarán más interactividad del usuario mientras viajan.

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